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"Vengo
a orar por todos aquellos que han perdido la vida: por las víctimas
de ambas partes; por las familias que sufren, como lo hice igualmente
en Gran Bretaña. ANUNCIO
DE LA VISITA PAPAL Los Cardenales Argentinos habían estado pocos días en Roma llamados por el Papa para concelebrar con los Cardenales ingleses por la Paz en el conflicto de Las Malvinas, entonces en plena lucha. Monseñor Silvestrini venía para anunciar oficialmente a las Autoridades Nacionales la visita del Papa los días 11 y 12 de junio de aquel año. Por la tarde llegaron a Luján para concelebrar y anunciar desde el Santuario de Luján a los Católicos Argentinos tan extraordinaria visita. Era la primera vez que un Sucesor de San Pedro pisaría tierra argentina. La carta del Papa al Pueblo Argentino, fechada el día anterior en Roma, prefijaba una visita para orar ante la Madre de los Argentinos. |
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PREPARATIVOS
EN LUJÁN La Basílica asumió la organización. El escenario Papal se armó entre la puerta central de la Basílica y la verja a una altura de casi 4 metros. Se previó el lugar para todos los Obispos, alrededor de 120, y para la multitud de sacerdotes que se darían cita para concelebrar con el Papa. Era una mañana fría y lluviosa ese 11 de junio. Autoridades Eclesiásticas y Nacionales en pleno estaban aguardando al Mensajero de la Paz. "Bendito sea el Señor que me hace llegar hasta esta querida tierra argentina", dijo el Papa en su primer mensaje."Mi presencia aquí quiere significar la prueba visible de ese amor, en un momento histórico tan doloroso para vosotros como es el actual". A las 9 de la mañana aterrizó en Ezeiza el DC 10 de Alitalia que traía al ilustre personaje. TRASLADO A LUJÁN A lo largo de la interminable Avenida Rivadavia y en las estaciones del ferrocarril Sarmiento la multitud alborozada testimonió su adhesión y afecto al Santo Padre. Entretanto, en la Plaza Belgrano, frente a la Basílica, la multitud expectante vibraba de entusiasmo y coraje. Desde el miércoles anterior empezó a animarse. Jóvenes de muy variados lugares y distancias tendieron sus carpas y bolsas de dormir para esperar. La multitud fue creciendo y cubrió la plaza, las calles adyacentes y casi la totalidad de la Avenida de Ntra. Sra. de Luján: aproximadamente un millón de personas. La animación de los locutores había comenzado a las 9 de la mañana, y debía sostenerse toda la jornada. Se seguía por radio el itinerario del Papa y se comunicaba por la red de altavoces, noticia que era recibida con aplausos, vivas y estribillos. EN LA BASÍLICA Al aparecer el Santo Padre sobre la Avenida Ntra. Sra. De Luján se estremeció la multitud y comenzaron a agitarse las banderas y banderines entre vítores y aplausos. Luego, Juan Pablo II fue a postrarse ante la Sagrada Imagen de Luján, bajada expresamente desde su Templete dorado para ser colocada al lado del altar Papal. Su Santidad oró ante Ella. Luego se acercó a la bendita Imagen y le colocó el estuche abierto que contenía la Rosa de Oro que, con admiración inesperada de todos, como obsequio y distinción excepcional el Santo Padre ofrendaba a Nuestra Señora de Luján. En la Misa acompañaron a Su Santidad el Cardenal Aramburu, Presidente de la Conferencia Episcopal y Monseñor Ogñenovich, Obispo local. La Escolanía del Socorro, dirigida por el Padre Segade, cantó y apoyó los cantos de la multitud. La Misa fue televisada
para todo el país. DESPEDIDA DEL PAPA El Papa se arrodilló en medio del presbiterio, rodeado de sacerdotes y de Mons. Emilio Ogñenovich recientemente nombrado Obispo de Mercedes. Concluida la oración, el Santo Padre se puso de pie e impartió la Bendición Apostólica. Mientras en el ambiente
y por los medios de comunicación resonaban todavía las palabras
de la homilía: "Ante la hermosa Basílica de la Pura
y Limpia Concepción de Luján nos congregamos esta tarde
para orar junto al altar del Señor". "A la Madre de Cristo
y Madre de cada uno de nosotros queremos pedir que presente a su Hijo
el ansia actual de nuestros corazones doloridos y sedientos de paz".
"A Ella, que, desde los años de 1630, acompaña aquí
maternalmente a cuantos se le acercan para implorar su protección,
queremos suplicar hoy aliento, esperanza, fraternidad..." "En
este Santuario de la Nación Argentina, en Luján, la liturgia
habla de la elevación del hombre mediante la cruz: del destino
eterno del hombre en Cristo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María
de Nazareth..." "Sabed ser también hijos e hijas de esta
Madre, que Dios en su amor ha dado al propio Hijo como Madre". |