El 3 de diciembre de 1871, Monseñor León Federico Aneiros, encargado del Arzobispado de Buenos Aires, presidió una magna peregrinación al Santuario de Luján.
Fue la primera peregrinación oficial organizada desde que haya memoria. La finalidad de la misma fue: agradecer a Dios la desaparición de la Fiebre Amarilla, que había diezmado la capital y, a la vez, reparar el atropello de Victor Manuel contra los Estados Pontificios. La peregrinación demostró la necesidad de una estructura y un despliegue de organización interna en el Santuario.

Tanto el Párroco Pbro. Luis Duteil como Mons. Aneiros coincidieron en el mismo parecer. El futuro Arzobispo ofreció la atención del templo lujanense a los sacerdotes de San Vicente de Paul. El 28 de enero de 1872 la Congregación de la Misión, representada por el P. Eugenio Fréret, tomó posesión como Párroco de Luján, y Fréret quedó constituido como el Capellán de la Virgen.
Habían arribado a la Argentina en 1859.