Estaba
totalmente policromada, siendo el manto azul cubierto de estrellas,
y la túnica roja.
En 1681 –según el historiador
Maqueda- ya se veneraba la imagen vestida. El padre De Los Ríos,
en una visita canónica a Luján en 1737, dispone que
cada tres meses se renovara el vestuario de la Virgen.
En 1904, Juan Nepomuceno Terrero, Obispo de La Plata –Diócesis
a la que por ese entonces pertenecía Luján-, ante
el evidente deterioro de la imagen a causa de la desintegración
de la arcilla con la que fuera construida, mandó hacerle
una cubierta de plata, que dejó a la vista solo el rostro
y las manos.
Dicha cubierta, de
autor anónimo, es de perfil cónico y está compuesta
de dos piezas que se unen en el costado de la imagen. La frontal
remeda túnica y manto. Ambas están repujadas y cinceladas
imitando telas con roleos vegetales y un galón en el borde
del manto.
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