Rosendo
dedicó un negro llamado Manuel al culto de la Imagen quien
había sido testigo del milagro. Hacia el año 1638
contrae matrimonio con una mujer criolla, llamada Beatriz, esclava
de la familia González Filiano. El
matrimonio fue celebrado en la humilde Ermita de la Concepción
del río Luján. Beatriz fue una fiel compañera
del negro Manuel y lo secundó plenamente en el empeño
por mantener vivo el culto a la Santísima Virgen en la
apartada Ermita de Rosendo. Beatriz falleció antes de 1670.


Hacia
1681, cuando todavía la Santa Imagen de la Virgen se hallaba
en el Oratorio de Doña Matos y se estaba levantando la Capilla,
ocurren hechos milagrosos sobre el negro Manuel que hallaba a la
Virgen Santísima llena de rocío muchas mañanas,
y con abrojos en el vestuario, y que empezaba él a decirle
que qué necesidad tenía de salirse de su nicho, siendo
poderosa para obrar cualquier maravilla, sin salirse de él.
Y también esta otra frase que se le apropia “¿Cómo
es que sos tan amiga de los pecadores, que salís en busca
de ellos, cuando ves que te tratan tan mal?

“El
negro Manuel vestido de un costal a raíz de las carnes, y
criando barba larga a manera de ermitaño, ayudó no
poco a la prosecución de la obra de la Capilla, y después
continuó en servicio de la gran Señora hasta la ancianidad
decrépita. Hallándose en la última enfermedad
dijo un día que su Ama le había revelado que había
de Morir en viernes y que el Sábado siguiente lo llevaría
a la gloria. En efecto, su muerte aconteció el día
mismo que había dicho.”
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Del
Negro Manuel, dicen las crónicas hacia el año 1648,
que era de “una rara calidez y simplicidad” y que cumplió
fielmente el encargo que recibiera de su primitivo amo, el conductor
de las Santas Imágenes, al decirle “que era de la Virgen
y que no tenía otro amo a quien servir que a la Virgen Santísima”.
Por su fe en Dios el negro Manuel “con el sebo de las velas
que ardían en presencia de la Santa Imagen de María
Santísima obraba prodigiosas curaciones en varios enfermos
que de partes diferentes concurrían a la Capilla”:
Tales curaciones las cumplía el negro esclavo sin llamar
la atención de nadie, más que de la gente sencilla
y devota de la Santa Virgen.

Su
muerte acaeció probablemente en 1686. “Murió
el Negro Manuel en santidad, por cuyo mérito es tradición
que logró su cuerpo sepultura detrás del Altar Mayor
del Santuario, descansando a los pies de su bien amada Imagen de
Nuestra Señora de Luján”

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