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Tiene su origen en la villa francesa de Lourdes, a orillas del
río Gave, cuando una niña llamada Bernadette (Bernardita)
Soubirous, nacida el 7 de enero de 1844, cuando el 11 de febrero
de 1858 se le apareció una resplandeciente figura que
la llamaba. Sorprendida se arrodillo y comenzó a rezar
pues no alcanzaba a comprender lo que había visto. La
figura desapareció, para aparecer nuevamente a los pocos
días. Hubo 18 apariciones entre el 11 de febrero y el
16 de julio de 1858. Todas las apariciones se caracterizaron
por la sobriedad de las palabras de la Virgen, y por la aparición
de una fuente de agua que brotó inesperadamente junto
al lugar de las apariciones y que desde entonces es un lugar
de referencia de innumerables milagros constatados por hombres
de ciencia. Tomada con incredulidad por el clero en los primeros
momentos, la manifestación fue recibiendo con e tiempo
una acogida cada vez mas favorable, hasta el punto que los mismos
romanos pontífices han dado muestra de devoción
a la inmaculada de Lourdes y han privilegiado su Basílica.
La Virgen se presenta como la inmaculada concepción,
la llena de gracia; llama a la oración; invita a la conversión
y a la penitencia; pide que edifiquen una capilla y que vayan
en procesión. En 1876, se edifico allí la actual
Basílica, uno de los lugares de peregrinación
del mundo Católico. Bernadette fue canonizada por el
Papa Pío XI el 8 de diciembre de 1933.
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