El
25 de mayo de 1889, el P. Jorge María Salvaire tomaba posesión
como Párroco de Luján y Capellán de la Virgen.
Después
de vencer muchas dificultades, el 4 de mayo de 1890, trazados
ya los planos y elegido el estilo gótico, dieron comienzo
las obras de la actual Basílica.
La aprobación
alentadora del Arzobispo, que asumió toda la responsabilidad,
lo orientaba a no gastar en la construcción, más
de lo que entrara. El entusiasmo creado, propalado por la revista
-La Perla del Plata-, que había sido fundada el 6 de enero
de ese mismo año, fue tal que, sin aportes estatales, con
la sola contribución de los fieles, los cimientos se hundieron
en la tierra y los nuevos muros empezaron a aflorar y crecer.
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Planos, dependencias varias -hornos de
ladrillos, herrerías, taller de piedras, carpintería,
etc. Todo fue previsto y montado.
Cuando la Comisión objetó los planos por lo grandioso
de la construcción, dijo el Arzobispo Aneiros. "La Virgen
quiere este templo. Y el Pueblo argentino, cuando sabe de qué
se trata, es muy generoso. Sabiendo que se trata de elevar a su Madre
del Cielo una iglesia digna de Ella, se mostrará generoso."
Tres años después,
en 1897, León XIII creó el Obispado de La Plata -Monseñores
Espinosa y Terrero- continuaron estimulando la colosal empresa. En 1904,
en un marco de fervorosa solemnidad, la Sagrada Imagen de Luján
fue trasladada desde el Santuario de Lezica al nuevo Camarín.
En 1910, Mons. Terrero bendijo solemnemente
las naves de la Basílica, habilitándolas para las celebraciones
culturales mientras se continuaba la construcción del resto.
El grandioso órgano
de la Basílica, construido en la casa Cavaillé-Coll de
París, de 49 registros reales, fue inaugurado a mediados de 1911.
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