La Archicofradía
tuvo su nacimiento a instancias del Padre Salvaire quien promovió
la idea entre las damas de Luján, pero su muerte en febrero
de 1899 no le permitió verla realizada. Fue establecida
canónicamente por el Obispo Don Mariano Antonio Espinosa,
según el Auto de S.S. Ilustrísima, de fecha 17
de octubre de 1899, en virtud del Breve de León XIII,
“Por las presentes y en virtud del Breve de N.S.S. Padre
León XIII, del 20 de julio del presente año, para
mayor Gloria de Dios y honra de la Santísima Virgen,
declaramos conónicamente erigida esta Archicofradía
de Nuestra Señora de Luján en el Santuario de
su nombre de esta Diócesis, pudiendo ganar las Indulgencias
y agregar las Cofradías de toda la República Argentina
que lo solicitaren conforme a dicho Breve”. Conforme a
las Concesiones Pontificias, el Objeto de la Archicofradía
fue ponerse bajo la protección y amparo de María
Inmaculada, bajo la advocación de Nuestra Señora
de Luján, y promover, fomentar y perpetuar el culto de
tan poderosa protectora, haciendo que Nuestra Señora
extienda su protección y favores sobre las personas y
familias de las tres Repúblicas hermanas y recolectar
fondos entre sus asociados o por medio de propaganda para la
obra de la Basílica Nacional hasta su terminación.
En el reglamento de esta Archicofradía Primaria se delineó
la forma de gobierno, el modo de realizar las elecciones de
los consejos, como se podían agregar nuevas parroquias
con las condiciones de admisión, y las prácticas
piadosas.

También se describieron las Insignias que llevarían
sus socias y el Estandarte que las presidiría. En 1930
Mons. Alberti, Obispo de La Plata por Auto del 1º de noviembre
de 1929 ordenó se funde en todas las Parroquias y Capellanías
Vicarias en donde no existiese, la Cofradía de Nuestra
Señora de Luján uniéndola a la Obra de
las Vocaciones Eclesiásticas y publicó un “Reglamento
de la cofradía de Nuestra Señora de Luján
y de la Obra de las Vocaciones Eclesiásticas”.
El 1 de junio de 1940, Mons. Anunciado Serafini, segundo Obispo
de la entonces recientemente fundada Diócesis de Mercedes,
publicó un Auto por el que puso en vigencia un nuevo
reglamento de la Cofradía de Nuestra Señora de
Luján. En sus más de cien años, la Archicofradía
se ocupó de propagar el culto a la Santísima Virgen
en la advocación de Nuestra Señora de Luján,
a través de la difusión de La Perla del Plata
y recaudó dinero para las obras del Santuario. En 1904
donó dinero para la escalera del Camarín y en
el año 1905 donó el dinero para una columna grande
en el nuevo Santuario; desde 1922 comenzaron a ayudar a personas
necesitadas y a pagar sepelios de pobres, así como a
la creación del Seminario Conciliar de la Diócesis;
participó de la organización de la primera procesión
naútica y con Mons. Serafini, hicieron conocer a la Virgen
en todas las parroquias del país, comenzando un itinerario
que atravesó todo el país y países vecinos.
En 1954 el P. Guerault llevó el Estandarte a Roma y Pío
XII después de bendecirlo le entregó una medalla
que luce actualmente. Las obras de caridad continuaron así
como el aporte para obras en el Santuario, citemos la reforma
del altar mayor y la rampa para discapacitados, la construcción
del salón de la Capilla San José y contemporáneamente
la publicación de estampas para distribuir entre los
peregrinos y la confección de ornamentos litúrgicos
para el Santuario.